domingo

Noche

Cae la noche  y cierro la habitación , la luz del farol de en frente permite reflejar el azul oscuro de la persiana; la noche es fría y el silencio se ve interrumpido por ciertos pasos de quienes llegan a casa, un reloj digital con números amarillos indica la hora y... la agonía empieza.
Todos mis demonios se revelan y me dejan vulnerable en la esquina de mi cama con los ojos llenos de lágrimas, aquel secreto que guardo bajo mi almohada ha sabido callar en estas noches, cuida mis palabras como si de ellas dependiera su vida; el perro de peluche que durante tantos años aguarda bajo mi espalda no falta, y mi fiel contador de historias en melodías me rodea.
Susurros llenan mi habitación y mi alma ruega por escapar, mis manos callan mi boca, no me permiten respirar; por segundos siento calma, pero sigue.
Todo se vuelve más intenso, quiero salir gritando y llorar como Magdalena y no decirle a nadie el por que; la  habitación es cada vez más azul, me siento azul, una impaciencia me rodea y las ganas de gritar aumentan; el nudo de en la garganta se apretaba cada vez más y no me dejaba respirar, no puede evitar ver mis demonios, cada uno con sus argumentos me atacaba, recuerdos que pretenden lastimar estuvieron presentes, y en ese momento supe que no todo cambia con el pasar del tiempo.

Esa noche prometí no volver, jure no lastimarme más, decidí crecer, deje mi que mi alma vomitara y pude detenerme entre sueños, pude respirar; se que tomará tiempo encontrar aire puro, pero espero que este a mi favor . 


La habitación sigue azul, mi agitación disminuye y mi cabeza posa en la almohada, mis ojos cansados se posan en las grullas iluminadas por el farol de afrente, cerrándose lentamente pude darle fin a esa noche.

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